| Santísimo
Cristo de las Penas
La
imagen, de tamaño natural y labrada en madera de cedro
policromada al óleo. Tiene como destino la Fervorosa, Penitencial
y Carmelitana Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Sagrada
Lanzada de Nuestro Señor Jesucristo de las Penas, Dulce
Nombre de María Santísima y Nuestra Señora
del Carmen en sus Misterios Gloriosos, del municipio alicantino
de Elche.

Se trata de un Cristo muerto y clavado al madero por tres clavos,
con el cuerpo desplomado hacia el lado izquierdo y la corona de
espinas tallada en el mismo bloque craneal. La composición
remite al modelo establecido por Martínez Montañés
en el Crucificado de la Clemencia, fielmente versionado por su
discípulo Francisco de Ocampo para la sevillana Cofradía
del Calvario, ofreciendo el modelado preciosista que Bernal Redondo
hereda de los imagineros cordobeses del siglo XVIII.

La cabellera, resuelta a base de ensortijados rizos, enmarca un
semblante bello y sereno, concebido con gran delicadeza y suavidad
de líneas, mientras que la apolínea anatomía
del Varón se halla provista de miembros esbeltos y bien
proporcionados. Atendiendo al momento pasionista que representa,
se ha resaltado la llaga del costado que acaba de causar la lanza
del centurión, aunque también se observan numerosas
heridas y regueros de sangre repartidos por toda la escultura.

Es tal el pormenorizado realismo que el autor ha querido imprimir
en la obra, que ha insinuado el vello púbico del Varón
a través del cordífero paño de pureza y ha
colocado gotas de cristal rojizo entre las afiladas espinas de
la corona para simular la sangre que brota de la cabeza y va camino
de extenderse hacia el rostro de Jesús.

Actualmente, el artista cordobés se encuentra realizando
la figura de Longinos a caballo que, junto con la imagen de la
Virgen de las Lágrimas, procesionarán al lado del
Crucificado en la Semana Santa del año 2007, corriendo
la ejecución del paso a cargo del tallista sevillano Manuel
Guzmán.
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