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PATRONA CANÓNICA Y ALCALDESA PERPETUA DE LA CIUDAD DE ELCHE


El primer testimonio que tenemos referente a la existencia de una imagen de la Virgen de Elche nos la ofrece una de las Cantigas de Santa María de Alfonso X El Sabio. Se trata concretamente de la 133, que narra un milagro acontecido en nuestra ciudad. Esta Cantiga aparece reproducida en "Cantigas de Santa María" de la Editorial Patrimonio Nacional1. En ella se nos cuenta como una niña que fue a beber en una acequia que pasaba por Elche, cayó en la misma y se ahogó. Recogida por sus familiares, fue llevada ante el altar de Santa María, y ésta, obrando milagrosamente, resucita a la niña, que, unida a todos, da gracias ante el altar. Indicaremos como dato curioso que este milagro se repetirá en pleno siglo XVII, siendo recogido por el P. Villafañé en su colección de milagros de la imagen ilicitana bajo el epígrafe de Milagro en la niña Perpiñán.

 

Pues bien, en las tres últimas viñetas miniadas de la Cantiga en las que se representa el interior del templo en donde se va a desarrollar el milagro de la resurrección de la pequeña ahogada, se puede observar la imagen de la Virgen sobre el altar mayor. Dicha imagen, de la que no podemos afirmar sea propiamente ilicitana por cuanto en todas las otras Cantigas consultadas también aparece la misma, tratándose, lógicamente, de diversas ciudades, se presenta sentada sobre un pequeño trono sin respaldo, viste de azul y rojo y sienta sobre sus rodillas a un Niño Jesús en actitud de bendecir. Nada más sabemos sobre esta figura, que ya no volverá a aparecer en ninguna otra representación conservada.

Años más tarde, a principios del siglo XV, es colocada en el aún hoy en día denominado Hort de la Creu, una cruz de término sobre una columna de granito procedente de la Alcudia. Dicha cruz, que es de piedra labrada presenta en su base circular ocho ángeles portando alternativamente los símbolos de la Pasión y cuatro escudos de la villa ilicitana en los que se descubre la Torre de la Calahorra. En una de las dos partes de la cruz está esculpido Cristo crucificado, a cuyos pies oran la virgen y el discípulo amado y en los tres extremos de la cruz que quedan libres, esto es, los correspondientes a los dos brazos y el de la cabeza, aparecen tres ángeles portando cálices para recibir la sangre que mana de las heridas de Cristo.

 

En el lado opuesto de la cruz, la estructura presenta una representación de la Virgen que sostiene al Niño Jesús en el brazo izquierdo. Imagen rodeada por tres ángeles tañendo instrumentos musicales y situados al igual que en el caso de Cristo, en los brazos de la cruz que quedan libres. A los pies de Nuestra Señora, dos santas portando la una torre y la otra una rueda.

 

Este es quizás el más antiguo testimonio marinado que se conserva en nuestra ciudad. Diremos que en el camino de Orihuela también fue colocada otra cruz de término, pero ésta fue arrancada de su lugar en el siglo pasado.

 

Y ya ninguna otra imagen de la Virgen ilicitana se conserva hasta el siglo XVII, al cual pertenece la Asunción original de Nicolás de Busi y que fue colocada en la portada mayor de Santa María en el año 1682. El sobrado conocimiento de esta escultura nos ahorra cualquier comentario al respecto.

 

En este mismo siglo XVII aparece publicada una Alegación jurídica por D. Antonio Soler de Cornellá con la Cofradía de Ntra. Sra. de la Assumpción de Elche, y el Clero de aquella (1698). La portada de esta Alegación, que en 1977 sirvió como tarjeta navideña al Ilustre Colegio de Abogados de Elche, presenta un grabado en el que la Virgen realiza su Asunción saliendo, rodeada de serafines, nubes y rayos, de un sepulcro abierto. Sin embargo, la imagen representada no es la actual, lo cual resulta sumamente curioso si tenemos en cuenta que una de las partes aludidas en el documento jurídico es la Cofradía de Ntra. Sra. de la Asunción fundada en Santa María.

 

Tampoco es la imagen que actualmente veremos en Santa María la que fue pintada en la lámina que precede al Consueta o Directos pera la gran funció de Vespra y Día de la Mare de Deu de la Assumpció Patrona de Ells4 de 1709, escrito por el Beneficiado Joseph Lozano y Roiz. En ella y en medio de una orla almendrada aparece la Asunción de María, subiendo la Virgen entre serafines, del fondo de un sepulcro. Se nos muestra sentada y con los brazos abiertos. Viste túnica roja ceñida, velo azul y adorna su cuello con un broche de pedrería. En la parte superior del grabado, la Santísima Trinidad, de la que sólo aparecen el Espíritu Santo y las manos del Padre Eterno y de Cristo, sostiene la corona que le es dedicada como Reina de todo lo creado.

 

Y este detalle de aparecer sentada, que se repite en la imagen de la fachada de Santa María, hace recordar un documento publicado por don Pedro Ibarra y Ruiz y existente en el Archivo Municipal ilicitano. En él se afirma que el Concejo celebrado el 26 de septiembre de 1530, el Honorable Luis Perpinyà, devoto de la Virgen, suplica al Concejo que per quant los cofrares de la cofraria de dita gloriosísima e humil Verge María no tenen dines e sia stat proposat en dita cofraria daurasen la cadira en la cual se fa la asunció de la dita gloriosísima Verge María per lo mes de agost cascun any en la sglesia de señora Santa María e per que tant conuient se presentava de honrar e aumentar la dita solempnitat santísima de la gloriosísima humil Verge María advocada de tots e engrandar tant mes mirant per lo be e aument de la present vila e guardant aquella de tots mals contagiosos e de altres qualsevol vol e ordena lo dit magnifich consell com damunt es dit que de pecunies del magnifich consell se donen y paguen dotze ducats de or pera que se daure la dita cadira de la santa asunçió y Reste daurada pera les festivitats de la dita festa de la santa asunçió pux es fer caritat e santa obra.

El hecho de que la imagen subiera al cielo de la Festa sentada en una cadira daurada aún hoy en día queda reflejado en el canto del Araceli.


De todo ello, aunque nada concreto podemos demostrar, cabría pensar que anteriormente a la imagen que hoy conocemos existió otra que aparecía sentada. Una vez más, don Pedro Ibarra indica:

Piadosa leyenda, acariciada por todos los que han hablado de las grandezas de nuestro pueblo con la mano puesta sobre el corazón y la mente en Dios, atribuye el origen milagroso a la presencia entre nosotros de cierta venerada imagen, que no por ser estilo más decadente, es menos estimada por estos sencillos habitantes, que acostumbrados desde su infancia, a ver representada a la Reina de cielos y tierra, con túnica y manto abierto circular, adecuado a su natural estatura, y coronada de imperial símbolo, con nimbo radiado y doce estrellas, no le es dable comprender, ni aun comprenderlo deben, piadoso anacronismo que de consumo cometen cuando quieren remontar al siglo XIV, la brillante Icón, ilicitana pura, de humilde materia y factura pobrísima, bulto enriquecido con fastuoso ornamentos y no cortas alhajas que la devoción de ayer depositara a sus plantas, calzadas con la escueta sandalia, y toda ella revestida con los indelebles caracteres que sirven al arqueólogo para fijar su segura ejecución, no muy más allá del siglo XVII.

 

Ya a mediados del siglo XVIII aparecen numerosos grabados de la imagen actual, cuya fama, dados los frecuentes milagros que le son atribuidos, alcanzan gran renombre en toda la comarca y el hecho de presentar además esta talla una serie de características muy especiales, como son su estatura natural, su carencia de cabello, su cuerpo completo8, sus brazos articulados9, su rostro, al que es fácilmente adaptable la careta mortuoria10, etc., nos hace pensar en que esta segunda imagen fue concebida para mayor esplendor de la Festa. Esto parece confirmarnos Cristóbal Sanz cuando indica:

Para esta fiesta y cofradía hay una capilla muy rica en San Sebastián con reja de hierro dorada de mucha costa, adonde está Nuestra Señora de la Asumpció. Es de las más bien puestas y adornadas capillas del reino, que es un relicario sagrado. El templo donde se hace esta fiesta, que es en la Iglesia Mayor, está hecha su fábrica para este efecto, porque es muy grande, de una nave y tan alta que causa espanto y asombro a los forasteros.

 

De cómo la posible imagen sedente fue sustituida por la que hoy veneramos o el porqué de la existencia de dos capillas dedicadas a la Asunción de María, una en la ermita de San Sebastián y otra en Santa María, así como otras cuestiones similares, nada podemos indicar por la carencia de datos concretos. Cualquier intento de adentrarse en ese terreno ha de basarse, al menos hasta ahora, en meros indicios.

 

La imagen que ocupaba el camarín hasta 1936 sí fue estudiada y descrita por varios autores.

 

Según el P. Villafané, esta famosa imagen es de materia hasta ahora ignorada, por cuanto ni la curiosidad se ha atrevido ni la necesidad ha dado motivo a reconocerla; sólo se experimenta ser de materia extraordinaria y preciosa; pues en tantos años no se ha atrevido polilla ni el menor indicio de carcoma. Su altura es de siete palmos y un dedo, y en el todo consta de perfección y hermosura; lo que da a entender que su artífice fue más del cielo que de la tierra. Toda ella es muy agraciada; su color blanco perfectísimo mezclado con el purpúreo correspondiente y proporcionado: bellos ojos, arqueadas cejas, frente espaciosa, nariz afilada, rubicundos labios, mejillas de rosa alejandrina, manos largas y blancas, el cuello y brazos flexibles, y solamente las principales señoras que la visten, la podrán de paso y como por acaso tal vez, haber visto, no mirado, porque proceden con gran recato y compostura.

 

Y el propio Fuentes nos indica el resultado del examen que de la imagen ilicitana realizó con motivo de la redacción de su Memoria:

..en cuanto a su materia, creemos que parece de madera fuerte, pues la frecuente costumbre d besar sus largos pies, que apenas quedan cubiertos por unos calzadillos o sandalias de raso bordado con oro, ha gastado la pátina y cuerpo de color de las puntas de los dedos, y en estos empieza a descubrirse la veta de la madera: la encarnación o colorido general no parece ser el primitivo con que se terminase, pues la superficie no está lo lisa y tersa que estuviese en algún tiempo y pudiera, a nuestro juicio, haber sufrido una o varias repintaduras o restauraciones: el tono de color es sonrosado particularmente en las extremidades inferiores.

 

(...) lo que nos abstrae, como si fuera una abnegación arqueológica, es que tan milagroso y sagrado simulacro, llegado con misterio a las playas del Cap del Aljup, es con asombroso nuestro un divino misterio del arte; es un estudio acabado y notable de una figura desnuda: no pasando el más allá del respeto piadoso; velando nuestros ojos con el tul del pudor amante, a través del que nos es dado dirigirlos a la que tanto nos ha favorecido y favorece en este valle de abrojos plantados por el enemigo, al alfombrado de rosas por ella; contemplando las proporciones y la estructura de algunos trozos del inestimable bulto, resulta a nuestra vista modelado de sus formas y su morbidez, correspondiendo a las de una joven como de veinte años, de tipo abultado, grueso y no alto, muy común en la mujer oriental de nuestro país, y aún más conocido en la meridional del mismo, pero el aspecto de la cabeza pertenece al fino y distinguido de las damas de Provenza.

 

Lo restante de la figura que no hemos querido ni pretendido ver en sus detalles pudorosos, debe ser perfectísimo, correcto, lo cual conocen muy pocas señoras de Elche...

 

Diremos que la imagen a que se refieren estas descripciones fue destruida el 20 de febrero de 1936 en el asalto y quema de la Basílica por manos republicanas y reproducida con los datos que de la misma se conservaban gracias al cincel de don José Capuz en 1940.


LA IMAGEN

La figura de la Excelsa Patrona de Elche, la Virgen de la Asunción, es una talla de tamaño natural que nos presenta a María de pie y con las manos juntas en actitud de oración. Se trata de una imagen de vestir y, por tanto, se halla recubierta con ropajes en forma de túnica y manto -bordados con metales preciosos- que únicamente permiten la visión de su cabeza, manos y pies. Los diferentes mantos que posee la talla, con los que es vestida conforme las distintas festividades litúrgicas anuales, se conservan en el museo parroquial. La cabeza de la imagen está recubierta por una toca de tisú de plata que oculta su pelo y por una gran corona imperial, rematada por la figura del Espíritu Santo en forma de paloma que se posa sobre el escudo de la ciudad ilicitana. Esta corona de plata fue sufragada mediante subscripción popular y realizada en 1940 por los talleres de orfebrería religiosa David, de Valencia.

La imagen de la patrona, según nos relata la tradición, apareció en el interior de un arca de madera que flotaba sobre las aguas del mar, en la cercana playa del Tamarit -hoy de la vecina población de Santa Pola-, en el año 1370, según unos autores, o 1265, según otros. El arca fue encontrada por el soldado guardacostas Francesc Cantó quien comunicó la noticia al Concejo de Elche. Desplazado éste a la playa, comprobó el hallazgo de la figura, así como de unos documentos manuscritos que la acompañaban y que resultaron ser la consueta o libreto de la Festa o Misterio asuncionista con que debía festejarse a esta imagen. Sin embargo, aunque en la tapa del arca misteriosa aparecía la inscripción Sóc per a Elx, leyenda que señalaba claramente el destino de la imagen de la Virgen, vecinos de Alicante y Orihuela, enterados de la aparición, quisieron que la figura fuese trasladada a sus respectivas poblaciones. Con el fin de decidir la cuestión sin disputas, se colocó el arca sobre una carreta de bueyes con los ojos vendados y se soltaron los animales en una encrucijada de caminos. La carreta, sin ningún tipo de titubeos, emprendió la marcha hacia Elche y no se detuvo hasta llegar a la puerta de la ermita de San Sebastián, donde fue depositada la figura mariana. También cuenta la tradición que, concluida la actual iglesia de Santa María y deseosos los ilicitanos de entronizar la imagen de su patrona en el altar mayor del nuevo templo, fue llevada a la iglesia varias veces, pero a la mañana siguiente siempre aparecía en su antiguo altar de la pequeña ermita. Por fin, reunidos los cabildos civil y eclesiástico de la población, realizaron especiales rogativas ante la talla para que permaneciese en Santa María, como, efectivamente, sucedió desde ese instante.

 

Hay que señalar que la imagen original de la Virgen de Elche desapareció en el incendio de Santa María de 1936. La talla actual fue realizada, a imitación de la anterior, por el escultor valenciano José Capuz. Concretamente, el 29 de diciembre de 1940 volvió a representarse el hallazgo del arca con la figura de la patrona ilicitana en la propia playa del Tamarit con el fin de que también esta imagen fuese traida a la ciudad desde el mar. En 1958 fue proclamada Alcaldesa honoraria de Elche por el pleno del Ayuntamiento ilicitano y, como tal, ostenta los atributos correspondientes, es decir, el bastón de mando y la medalla con el escudo de la población. El 29 de diciembre de 1970, dentro de los festejos que celebraban el VI centenario de la Venida de la Virgen a Elche, la imagen fue coronada canónicamente por el obispo de Orihuela, Pablo Barrachina y Estevan; actuaron como padrinos, el alcalde de la ciudad y su esposa.

 

Indicaremos que la imagen de la Virgen de Elche es sacada en procesión a lo largo del año en tres ocasiones diferentes. El domingo de Pascua, en la procesión llamada de "las Aleluyas" -por lanzarse a su paso, "aleluyas" o estampas multicolores como señal de alegría- en la que se simboliza el encuentro de la Madre con Jesús resucitado. También el día 15 de agosto en la procesión que figura ser el entierro de María, portada yacente por los personajes de la Festa. Y, por último, el 29 de diciembre, en la festividad que conmemora su Venida a Elche. Por otro lado, entre el 16 y el 22 de agosto, es expuesta a la veneración de los fieles, también de forma yacente, sobre un gran lecho instalado ante el altar mayor de la Basílica. Tanto para sus salidas procesionales, como para su estancia en el camarín de la iglesia, esta imagen es atendida y ornamentada por las denominadas camareras de la Virgen, institución establecida en Santa María desde muy antiguo -al menos desde el siglo XVIII- y formada por un conjunto de señoras de la población. Estas camareras, cuyo cargo es, generalmente, hereditario, se ocupan de vestir y desvestir la figura mariana, cuidar sus ornamentos, custodiar sus joyas, etc.

 


CAMARÍN DE LA VIRGEN


A través de unas amplias escaleras cuyo inicio se sitúa en el primer hueco de la pared izquierda de la sacristía, podemos acceder al camarín de la Virgen de la Asunción. Es esta una pequeña estancia situada sobre la parte central del deambulatorio, de manera que comunica en sus cuatro frentes con diversas partes de la iglesia.

 

El camarín de la patrona presenta forma de cruz griega y se halla totalmente recubierto con maderas talladas al estilo neo barroco con rocallas, elementos vegetales, jarrones, etc, reproduciendo al anterior del siglo XVII asaltado e incendiado por las hordas anarquistas el 20 de febrero de 1936. Cuatro de sus paredes están decoradas con pinturas del artista ilicitano José Cañizares quien las realizó en 1965, tras resultar ganador en el concurso público convocado al efecto. Nos muestran, respectivamente, el hallazgo de la imagen de la Virgen en la playa del Tamarit, la procesión de traslado hasta Elche -estos dos lienzos recogen la tradición de la aparición milagrosa de la patrona-, la escena de La Festa o Misterio que representa el entierro de la Virgen y, por último, una alegoría de la Asunción y Coronación de la Madre de Cristo. Otros recuadros preparados para recoger lienzos -dos a ambos lados del bocaporte y tres sobre las puertas de acceso y balcón trasero- permanecen vacíos todavía. Hay que señalar que el mencionado bocaporte de la estancia, cerrado mediante un cristal, puede ser cubierto con un gran lienzo -movible mediante un mecanismo de contrapesas- que oculta el camarín en las ocasiones en que la imagen de la Virgen no se halla en su interior. Este cuadro fue pintado por el artista local Rodríguez S. Clement en 1940 y representa la propia imagen de la patrona de Elche.

 

El camarín recibe luz exterior a través de una pequeña cúpula construida en su centro. La misma se halla adornada con vidrieras de colores y en sus pechinas destacan los bustos en relieve de cuatro personajes. Estos relieves fueron realizados por el escultor Sánchez Lozano en 1954 y representan al doctor Caro -ilicitano que donó un importante vínculo de posesiones a la imagen de la Virgen de Elche-, a su santidad Pío XII, que proclamó el dogma de la Asunción de María en 1950, y a San Alfonso María de Ligorio y San Bernardo, santos que dedicaron especial atención a la figura de la Virgen María.

 

Bajo esta cúpula se levanta un altar cuadrado construido en mármol rojo y adornado en sus cuatro frentes con monogramas marianos realizados en bronce. Sobre este altar, iluminado por dos grandes candelabros de bronce y mármol, se eleva un cúmulo de nubes, de forma cúbica, cincelado en plata y en el que se distinguen algunos ángeles y querubines, reproducción de los mismos que podemos encontrar en la peana de la hornacina central de la magnífica portada mayor de la Basílica, así como un nuevo monograma de María en su parte posterior. Este cúmulo sirve de peana a la imagen de la Virgen de la Asunción que aparece situada sobre el mismo.

 

La estancia se constituye como un estuche que alberga la joya principal del pueblo de Elche, su Reina, Madre, Señora y guía. Es por ello que a los ojos del visitante el mismo es un ascua de oro reflejo de la luz que irradia la soberana imagen sobre sus hijos de Elche.

 


PATRIMONIO

La imagen de Nuestra Patrona posee uno de los mejores patrimonios artísticos marianos de toda nuestra región, fruto del amor de sus hijos de Elche a lo largo de los siglos. El primero de ellos sería el mismo Misterio de Elche, donde el pueblo ilicitano canta y representa las Glorias de la Santísima Virgen , su Asunción a los Cielos y coronación como Señora y Reina de todo lo creado.

 

Patrimonio orfebrístico:

Corona de plata sobredorada y medallones de oro, con buen número de rubíes, zafiros y amatistas donada a la imagen por el Obispo Tormo. 1790
Corona donada por el pueblo de Elche en 1940
Diadema en plata de finales del XVIII que porta la imagen en la procesión entierro del 15 de agosto.
Media luna en plata que luce la patrona bajo sus pies en la procesión del 15 de agosto. Finales del s.XVIII
Sandalias de plata. 1990
Cama barroca en ébano y plata donada por el Duque de Aveiro en el s.XVIII.
Candelabros de camarín de bronce y mármol. Años 70 del pasado siglo
Colección de joyas , sortijas, broches, ramilletes, donaciones de devotos, cuya datación abarca desde el S.XVIII al XX, en oro, plata , zafiros, rubíes, amatistas, perlas etc etc…destacando los juegos de pulseras de plata y rubíes. Rosarios de nácar de los siglos XVIII y XIX, etc.
Condecoraciones militares varias.

 


Patrimonio textil:

Manto y conjunto brochado: finales del S.XVIII bordado en Valencia. Compuesto de manto, saya, mangas, sobremangas, sandalias, cojín para los pies y tapetes para las andas de mano. De líneas barrocas.
Manto de las Conchas. Diseñado por D.Pedro Ibarra Ruiz en 1917, en tisú de plata, bordado en oro y sedas formado por manto, saya, mangas, sobremangas y sandalias. Líneas barrocas
Manto del VII centenario o de Gloria, en oro y sedas sobre tisú de plata compuesto de manto, saya, mangas, sobremangas y sandalias. Líneas barrocas.
Manto azul de la Purísima ejecutado en Roma a finales del SXVIII, en oro sobre espolín azul, compuesto de manto, saya, mangas y sobemangas. Líneas neoclásicas.
Manto azul de la Purísima confeccionado en Valencia. Años 90 del pasado siglo, en oro sobre seda azul y crema. Compuesto de manto, saya , mangas y sobremangas.
Manto morado de Cuaresma o Rogativas confeccionado en Roma en la última década del S.XVIII en plata sobre espolín morado, compuesto por manto, falda de bajo-saya, saya, mangas, sobremangas, cojín para los pies. Líneas neoclásicas
Manto morado de Cuaresma , años 90 del pasado siglo. Brocado y bordado en plata y oro sobre seda morada. Compuesto de manto, saya, mangas y sobremangas. Líneas barrocas.
Manto bordado en seda y oro sobre seda color crema, años 60 del pasado siglo, usado para el tiempo ordinario. Compuesto de manto, saya, mangas y sobermangas.
Manto de tisú ocre bordado en oro ejecutado por las HH. Clarisas en 1931. Compuesto de manto, saya, mangas, sobremangas y sandalias. Diseño barroco.
Manto de diario. Brocado. Años 70. Compuesto de manto, saya, mangas y sobremangas.
Manto bordado en oro y plata sobre seda. Siglo XIX. Compuesto de manto, saya, mangas, sobremangas, sandalias, cojín y tapetes para las andas
Ocho pares de sandalias bordadas en plata u oro con letanías lauretianas, cuya datación oscila entre los s.XVIII y XX.
Dos bandas de seda celeste de la Real Orden de Carlos III
Tres bandas de seda verde con lazo.
Dos bandas de General de seda roja con lazo
Banda con los colores nacionales de Almirante de Marina
Banda de Capitán general con medalla condecorativa en el lazo.
10 pares de manguitos de encaje .
Varias tocas de tisú de plata.
Estandarte, siglo XVIII , de estilo barroco, en oro y plata sobre seda con el escudo de la Virgen al oleo en su centro

Y diversas prendas relacionadas con el culto asuncionista . Cuyo uso será vestir tanto la yacija procesional del 15 de agosto como la cama para al octavario.

 

Articulo redactado por Pablo Ruz para Acostal.com con consultas realizadas al libro "la imagen de Nuestra Señora de la Asunción" de Dº. Juan Castaño Garcia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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